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| De la queja al reclamo y de éste a propuestas políticas |
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El jueves pasado, tras una larga temporada de quejas individuales vía Facebook y otras redes sociales, se dio la manifestación social más grande en cantidad de participantes y sin duda la de mayor impacto contra el Gobierno de la presidente Fernández de Kirchner.
Sólo en la Ciudad de Buenos Aires, 250.000 personas marcharon mientras que en distintas ciudades del interior se congregaron cifras muy importantes para capitales provinciales y también en ciudades y localidades pequeñas el pueblo se manifestó en las calles haciendo sonar su descontento.
Pudo verse claramente que la composición etaria de los manifestantes iba desde pequeños hasta jubilados y que la conformación socioeconómica mezcló desde trabajadores hasta miembros de las clases medias y medias altas, juntando a gran cantidad de mujeres, madres jóvenes con sus hijos junto a profesionales.
Empleados, estudiantes y profesores marcharon junto a comerciantes y empresarios desafiando la equivocada visión del Gobierno que antes de la marcha minimizó su organización, y luego de ella ha intentado descalificarla con una mezcla de desdén, furia y silencio de una presidenta que venía hablando todos los días, varias veces al día, incluso.
Este mutismo es la mayor prueba de que, tal como ha sucedido en otras ocasiones, la reacción popular ha causado dolor y desconcierto en la cúpula del Gobierno nacional.
No es para menos. Para un oficialismo nacional atrincherado en su visión de la sociedad de amigo/enemigo, la marcha del jueves 13 representa un enigma que desafía su lógica y le hace temer con perder un poder que nadie le cuestiona.
Sólo en la afiebrada imaginación del kirchnerismo más recalcitrante un niño de 8 años en andas de su padre, o un anciano de 90 exhibiendo su recibo de jubilación con un descuento de Ganancias son personas «destituyentes».
Por el contrario, lo que sucede es que la sociedad que ha sido objeto de permanente violencia discursiva, de la negación del flagelo de la inseguridad y, en forma creciente, de distintos perjuicios económicos producto eminentemente de la inflación, ha reaccionado pasando de la queja individual a este reclamo colectivo en las calles.
Indudablemente, este reclamo de la sociedad está encauzado dentro de los carriles democráticos que surgen del derecho de reclamar y peticionar a las autoridades, aunque sea efectuado sin una claridad monolítica. Quien trabaja duras y largas jornadas, ocupe la clase que ocupe, no puede ser obligado a un exigente análisis para despejar la paja del trigo y saber quién se diferencia y con qué argumentos políticos dentro de las opciones políticas de hoy, a una hora en la que sólo desea descansar, o bien gozar de esparcimiento.
El dato político para la oposición política es que nos interpela a sus variadas expresiones a establecer propuestas que puedan encauzar este reclamo en demandas políticas concretas para participar dentro de los partidos políticos y para ser apoyados con el voto en las próximas elecciones de modo de constituir una alternativa de poder.
Del mismo modo, tamaña muestra social de desencanto sin lugar a dudas permite pensar que grandes cuestiones nacionales para las que la agenda oficial no tiene respuesta podrían ser vehiculizadas con la apelación a formas de democracia semidirecta, del mismo modo que para resolver otros temas sobre los que el grupo político que gobierna da por cierto un apoyo que pareciera no tener. |
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| El Cronista |
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| Animarse para ganar libertad |
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El Gobierno Nacional ha tenido durante todos los meses del año problemas económicos y se ha visto forzado a tomar medidas impopulares.
Apuesta todo por el todo a que estos problemas, desaparezcan por sí solos durante el año que viene, de modo de enfrentar la coyuntura electoral mostrándose dadivoso, tal como ha sido su habitual estrategia a lo largo de sus distintos períodos de gobierno.
En cuanto ha quedado expuesto, reacciona con vehemencia indicando que solo la profundización de aquellas medidas que llevaron a este párate económico es la receta para salir de él.
Bajo esta línea de razonamiento, no puede explicar por qué en los primeros seis meses del año si la Anses no hubiera contado con el 15% de la coparticipación que las provincias le cedieron en 1992 hubiera entrado en un déficit de 400 millones de pesos mensuales. Sin embargo, el viceministro Kicillof dice que usar el dinero de los jubilados para los jubilados es “reaccionario”.
Tampoco puede explicar con solvencia por que cada vez más Provincias se ven obligadas a recurrir a la Corte Suprema de Justicia de la Nación para cobrar las cuotas de coparticipación.
No puede más que retar a Gobernadores propios porque supuestamente “no administran bien” en este curioso modelo de Nación presuntamente rica, y provincias en quiebra. Del mismo modo, no hay relato que justifique por que los recursos naturales de las provincias los decide una comisión de funcionarios nacionales.
Todo este irracional entramado socioeconómico va acompañado de un clamor político creciente de quienes están sometidos por el miedo a favor de la única candidata del espacio oficialista.
Si no es la Presidenta, alterando las reglas constitucionales que juró obedecer, el oficialismo carece de candidato y por su propia lógica, de la posibilidad de pensarlo.
Propios y extraños en el reciente Council de las Américas estallaron en risas ante el Jefe de Gabinete cuando éste dijo que la Presidenta jamás le echa la culpa a nadie y siempre resuelve los problemas. La evidencia de lo contrario es contundente. En razón de ello, distintas expresiones opositoras han comenzado movimientos, contactos, estrategias para ofrecer distintas opciones superadoras a la ciudadanía de este sistema obligado a la irracionalidad por depender de una sola persona.
Sin miedo, desde el reconocimiento de las diferencias como una virtud, se suceden las actuaciones parlamentarias, los actos políticos, las conversaciones para encontrar coincidencias.
Es justamente perdiendo el miedo que pretende inocular el Gobierno Nacional como se puede construir el cambio y un país más racional con una economía al servicio de todo un pueblo y un sistema político que apunte a la libertad. |
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| Ámbito Financiero |
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| Michetti congela planes 2013 del PRO peronismo |
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Stud de Jorge Triaca en el centro de entrenamiento del Hipódromo de San Isidro. Son las 22 y el asado ya está servido para dos invitados especiales del PRO peronismo: el intendente de Malvinas Argentinas,Jesús Cariglino, y la diputada nacional Graciela Camaño. El acuerdo de palabra entre los comensales se basa en dos premisas: que nadie pierda su identidad y que cada espacio pesque en su propia laguna. Mientras Daniel Scioli siga manso frente a la Casa Rosada, sólo existe un obstáculo para avanzar en las tratativas de cara a 2013: la indefinición de Gabriela Michetti.
Este cónclave gastronómico entre el PJ macrista y el peronismo disidente ocurrió hace tres semanas e intentó mantenerse en la más estricta reserva. No habrá fusión de espacios, menos con Michetti pendulando entre la Capital Federal, la provincia de Buenos Aires y la intriga como potencial compañera de fórmula de Mauricio Macri o Julio Cobos en 2015. El asado que organizó Triaca, uno de los cabecillas del PRO peronismo, tuvo sentados a la mesa a Cariglino, Camaño y a los popes macristas Humberto Luis Schiavoni, Diego Santilli y Christian Ritondo, además de una docena de legisladores provinciales co-mo el titular del Bloque Unión PRO-Peronismo, Alfredo «Tati» Meckievi.
Adhesiones
La diputada Camaño fue la última en llegar, casi a la hora de los postres. Pero adhirió a las conclusiones del encuentro. Cada sector, PRO-Peronismo y el Frente de Unidad Peronista de Cariglino, debe sumar en su propio espacio. El FUP buscará sumar adhesiones a partir de la interna peronista que animan Cristina de Kirchner y Daniel Scioli, mientras que el staff del jefe de Gobierno porteño saldrá a sumar a independientes, radicales desencantados y otras vertientes que no se identifican con el peronismo. Cualquier otra tratativa, como un potencial acuerdo para el armado de listas en 2013, quedó en suspenso hasta tanto Macri y Michettidefinan dónde jugará políticamente la exvicejefa de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Mientras tanto, y tal como reveló ayer este diario, Cariglino avanza en un armado netamente peronista. El martes recibió a Hugo Moyano en el nuevo palacio municipal de Malvinas Argentinas donde evaluaron el futuro de diputados sindicales como el canillita Omar Plaini y Claudia Rucci, a quien le vence el mandato en 2013. La prioridad del FUP que comanda este intendente del norte del conurbano yCamaño es jugar en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias de 2013 dentro del PJ oficial. Para eso buscan normalizar el sello Unión Popular que postuló aEduardo Duhalde a la presidencia. Esperan ansiosos que Scioli corte el cordón umbilical que lo une al kirchnerismo para convertirse en el principal referente del peronismo díscolo, con Sergio Massa como candidato ideal a la gobernación. Ese escenario es, al menos, lejano en el corto y mediano plazo. Ayer el mandatario provincial agradeció el esfuerzo adicional de la Nación que giró 600 millones de pesos adicionales para terminar de pagar el aguinaldo en la provincia (ver nota en pág. 2).
Sin pistas
Mientras tanto, Michetti no da pistas sobre su futuro. Sobrina nieta de Arturo Illia, esta diputada del PRO también retomó el contacto con el radical Julio Cobos, quien el año que viene ocupará una banca en la Cámara de Diputados. Con Francisco de Narváez militando en favor de Scioli, el PRO apunta a Michetti como la gran esperanza del partido en la provincia de Buenos Aires, el principal distrito electoral del país. Sin un resultado competitivo en las legislativas de 2013, no habrá futuro presidencial para Macri en 2015. Pero Michetti, oriunda de la localidad bonaerense de Laprida y diputada nacional por la Capital Federal, todavía no termina de aceptar algu-nos deberes que demanda la alta política, como el cambio constante de domicilio para competir en el distrito que haga falta según la coyuntura. Y mira con entusiasmo la posibilidad de ocupar por primera vez en la historia banca para el macrismo en el Senado de la Nación. No es un sueño fácil de cumplir. El jefe de los diputados PRO, Federico Pinedo, aspira a la misma silla, al igual que el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Y esta sema-na hubo una nueva anotada que perturba los planes de Michetti: su sucesora y reemplazante, la vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal. |
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| El Cronista |
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| Movilización o barbarie |
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Mi padre, Jorge Triaca, sindicalista del plástico desde su juventud, luego Secretario General de la CGT, y Ministro de Trabajo en los años 89, 90 y 91, solía decir que hay que saber cuando golpear, cuando es hora de medir fuerzas, cuando negociar, y cuándo acordar, y que esta sabiduría intuitiva era la que distinguía al Movimiento obrero argentino.
Esto lo hizo luego de haber pasado por épocas de división, cárcel y persecución durante el Proceso, de haber atravesado momentos de distintas agrupaciones como la CGT Azopardo y Brasil, las cuales no obstante estar divididas se unieron ante la Ley Mucci impulsada a comienzos de la administración radical del 83 y en la etapa de actuación reunificada en una CGT conducida por cinco Secretarios Generales.
En tiempos difíciles para el país, con una economía devastada por la hiperinflación, en medio de la crisis de la autoridad política causada por la salida anticipada del Presidente Alfonsín, el sindicalismo argentino buscó articular con las fuerzas de la producción y el gobierno en busca de una concordia y una paz social que se pusiera al servicio de la reconstrucción nacional, conciente de que nunca hay un solo actor que pueda por sí solo cuando se trata de un país.
Aproximadamente desde el año 2007 el Gobierno Nacional entró en una dinámica de negación que ha sido sumamente perjudicial para nuestra economía. Como arma política intentó usar el aislamiento y la división de sus adversarios e intentó hacer de la discordia una virtud. Por un tiempo, este recurso, sumado a la manipulación de las cifras reales de la economía le aportó una dispar suerte electoral: venció en 2007, fue derrotado en 2009, volvió a vencer en 2011. Pero ni los triunfos ni las derrotas lograron alterar la marcha suicida que lleva en lo económico y que está en el origen de esta crisis política y económico-social y que va mucho más allá del enfrentamiento con Hugo Moyano.
Por mala praxis política, se ha negado a atender el principal problema de la economía que es la inflación y por estas mismas razones se ha enfrentado con quien fuera uno de sus principales aliados. En base a una combinación de necedad y ceguera política ha rechazado solucionar problemas reales de los trabajadores causando una crisis que era totalmente evitable de haber actuado a tiempo.
Desde el otro lado, tenemos a un sector del movimiento obrero que obligado por la circunstancias se opone al Gobierno ante la evidencia del desastre mayúsculo al que está llevando la famosa “profundización del modelo” que no es más que un ajuste que pagan los trabajadores, pero que también merece críticas y reparos por no haber reaccionado antes, y por no haber sabido construir alternativas que hoy necesita, no por cuestión de nombres sino porque está en juego el objetivo principal de la defensa del salario.
Desde distintas expresiones de la oposición hemos venido reclamando por la actualización del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias y la suba de los pisos del beneficio de las asignaciones familiares a través de numerosos proyectos desde el año 2009. Varios Diputados pertenecientes a la oposición nos opusimos en su momento al uso discrecional de las Reservas del BCRA tanto como a la imposición de un tributo de naturaleza extraña al trabajador a su salario y hasta hemos auspiciado la publicación mensual del “Indice Congreso” para medir la inflación real que afecta el bolsillo de la gente y no la que falsamente publica el Indec.
El conflicto actual ha desenmascarado la impericia del Gobierno Nacional para desenredar la compleja trama mortal que implica inocular con inflación la economía. Se niega a homologar acuerdos salariales entre trabajadores y empresarios y por el otro miran para otro lado ante reclamos sobre el Impuesto a las Ganancias.
Esto produce que el Gobierno y Moyano sean como dos trenes sobre una misma vía en sentido contrario uno del otro: la colisión es inevitable. Reprimir la función gremial con la gendarmería y denuncias penales, o pensar en convocar a las fuerzas armadas sólo remite a un pasado de barbarie.
El Gobierno debe cambiar de actitud, escuchar, dialogar, aceptar sus errores y corregirlos. Y al Movimiento Obrero le conviene recordar la experiencia del pasado: cuando están en juego los intereses vitales de los trabajadores, el mensaje de la experiencia indica unidad en la acción y el manejo de los tiempos para saber cuando acelerar, y cuando detenerse. |
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